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Biomasa vs. gas natural en 2026: costos, estabilidad y riesgos

Escrito por greenbiomass | Jan 23, 2026 1:07:04 AM

En 2026, las empresas industriales enfrentan un entorno energético marcado por la volatilidad, la presión regulatoria y los compromisos de sostenibilidad. Elegir entre biomasa y gas natural ya no es solo una decisión técnica, sino estratégica. 


Por ello, analizamos costos, estabilidad y riesgos reales de cada opción.

1. Costos: precio vs. costo total de operación
El gas natural puede parecer competitivo en el corto plazo, pero su precio está sujeto a factores externos como mercados internacionales, infraestructura y decisiones geopolíticas. En contraste, la biomasa ofrece mayor previsibilidad de costos al provenir de fuentes locales y contratos de suministro a largo plazo.

Además, al evaluar el costo total de operación, la biomasa puede generar ahorros al reducir la exposición a incrementos inesperados y apoyar incentivos ambientales o fiscales.

2. Estabilidad del suministro
La estabilidad es crítica para procesos industriales continuos. El gas natural depende de redes de distribución y disponibilidad regional, lo que puede generar interrupciones.


La biomasa, cuando se gestiona con un proveedor especializado, permite:
Planeación de inventarios
Diversificación de fuentes
Mezclas de combustibles según temporada
Esto se traduce en mayor control operativo.

3. Riesgos operativos y regulatorios
El gas natural enfrenta un riesgo creciente por regulaciones ambientales, impuestos al carbono y metas de descarbonización.


La biomasa, por su carácter renovable, reduce riesgos regulatorios y facilita el cumplimiento de políticas ESG, además de disminuir la huella de carbono en el Alcance 1 (emisiones directas de gases de efecto invernadero que genera una empresa a partir de fuentes que son propiedad).

4. Impacto estratégico para la industria
Más allá del combustible, la biomasa se posiciona como una estrategia de transición energética, no solo como una alternativa. Las empresas que la adoptan en 2026 buscan:
Estabilidad financiera a largo plazo
Menor dependencia de combustibles fósiles
Reputación sostenible frente a clientes e inversionistas

En 2026, el debate entre biomasa y gas natural ya no se centra únicamente en el precio por unidad de energía. La biomasa destaca por su estabilidad, control de riesgos y alineación con el futuro energético de la industria, mientras que el gas natural enfrenta una creciente incertidumbre.
Invertir en biomasa es apostar por un modelo energético más predecible, resiliente y sostenible.