Durante décadas, Drax Power Station, en Reino Unido, fue una de las centrales eléctricas de carbón más grandes de Europa. Hoy, es reconocida a nivel mundial por su transformación hacia la biomasa, demostrando que es posible reutilizar infraestructura existente para impulsar una transición energética más sostenible.
El proyecto Drax demostró que la biomasa puede:
El caso Drax confirma que la biomasa no solo es una fuente de energía renovable, sino una herramienta estratégica para acelerar la transición energética cuando se desarrolla bajo criterios de sostenibilidad y trazabilidad.
Para países con un alto potencial de residuos agrícolas y forestales, como México, representa un ejemplo de cómo convertir recursos subutilizados en oportunidades de desarrollo y generación de energía.